martes, 11 de noviembre de 2014

Esto ya es cuestión de dos. U(no).

Han pasado tantos días que no sé dónde estoy. Dime. ¿Dónde coño estoy?

Hoy es mucho más difícil. No sé. Todo. Nada. Si pudieras al menos.

Si pudiera al menos saber por qué. ¿Por qué tú no sabes el por qué? Todo no puedo saberlo yo. Todo no puede estar en mi cabeza mientras la tuya se dedica a idear el piropo más bonito para que alguna cualquiera acabe en tu cama. 

O tal vez una cualquiera era yo. Quién sabe. A estas alturas de la película. O del drama. Todo esto va mucho más allá de sentirse únicamente única.

Tener tu respiración en mi cuello, no era único.
Follar en la cocina, no era único.
Tener para desayunar trescientos cincuenta y tres besos, no era único.
Cocinar para mi mi plato favorito, no era único.
Tener las manos frías para calentarte a ti, no era único.
Besarte cuando llegabas de clase, no era único.
Coleccionar fotos mías para echarme de más, no era único.
Ser la única, no era único.

Pero espera, ¿qué hago pidiéndote cuentas cuando ni siquiera sabes que existo? Bueno, no esperes. Nunca lo has hecho. Se te da mal.

Igual que querer. Igual que quererme. Igual que quererme cuando más lo necesito. Ahora. Supongo. Aunque suponer ahora es como creer en Dios. Mucha palabra. ¿Para qué? Para nada. 

Y esa nada me pertenece a mi. Despertarte siendo menos que eso, y aún así seguir. Sin saber dónde, ni por qué. No encuentro quien me dé respuestas. De las de verdad, las que duelen. Has desaparecido. Y lo que quedaba de mi, contigo. De mi con-ti-go.

Gracias por hacerlo. Supongo. ¿Qué cojones hago dándote las gracias por algo? Muchas 'de nadas' por todos mis todos.



viernes, 20 de junio de 2014

Sueños a dos latidos.

Cómo dormir sabiendo que
al girar la cabeza
no vas a estar tú.

Cómo hablar sabiendo que
las respuestas serán 
las que nunca querrás escuchar.


La tonta Alicia había seguido al conejo
hasta caer en su madriguera.
Un conejo con piel de zorro y,
un agujero sin retorno.

¿Puede un zorro enamorarse de su presa?


- Como desees.

Aquella frase me remitió a un cuento que había visto de niña y que me encantaba: 'La princesa prometida'. Era lo que pronunciaba el joven sirviente cada vez que su dueña le ordenaba algo. Me gustaba el momento en que la protagonista descubría que aquellas dos palabras significaban en realidad 'te quiero'.

domingo, 25 de mayo de 2014

Estados de domingo.

Una vez más te escribo, te leo, te miro, te siento, te huelo y te escucho. Tengo superpoderes por hacer esto a casi doscientos kilómetros de distancia, y también estoy enferma por hacerlo.

Una ilusión más te escribo y, a pesar de faltar casi un mes, ya te puedo leer, mirar, sentir, oler y escuchar. Aquí también tengo superpoderes. Lo hago a milímetros de distancia y cualquier enfermedad es sonrisas si estás tú detrás de ellas.


Velas, solos, espagueti, patatas, nata, ganas, sonrisas, cabeceros y encimeras, Pereza, sábanas, más ganas, y tú. Y otra vez el mismo bucle del que no salgo, porque tú ya estás fuera. No espero esto, porque tampoco te vas a molestar en una causa perdida; pero desespero en encontrarte con los ojos la mitad de brillantes que los míos. 


Dime si vas, o voy. Pero dime una de esas dos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Insert Coin

Ya no vamos a cruzar las tres calles que nos llevaban al cielo. Ni a subir las seis escaleras en las que te veía cambiarte. A día de hoy aún no entiendo por qué lo seguías haciendo. No vamos a ver tu 13 o mi 26. Sonará ese 2ºB, pero ya no seré yo. Aunque eso creo que para ti es lo de menos, mientras suene. En los cuatro tramos de escaleras ya no gastaremos los diez minutos nuestros reglamentarios, mientras que con normalidad se tardaba un minuto en subir. Ni las noches locas acabarán bien, de hecho, hace tiempo que ni acaban. No se volverán a encender las velas, ni las películas se quedarán con las ganas. Ya no me perderás pendientes, ya no te morderé el moflete, ya no existirá Pablito. No habrá tardes en el colchón, ni noches en cualquier calle. No existirán sorpresas, no se parará el tiempo para nosotros. Ya no existirá un nosotros. Las canciones dejarán de tener sentido, las promesas volverán a serlo porque ya no estarás. Se cumplirá lo que quiero, porque solo dependerá de mi. Ya volveré yo sola por las otras cuatro calles, no te querrás quedar un rato más. No te quieres quedar. No esperarás diez minutos en la puerta sumados a los diez anteriores a nuestra hora de quedar, porque antes esperabas. Ya ha habido primera, segunda, tercera y si me apuras cuarta parte, pero sin problema, han servido todas para lo mismo. Yo paraba. Tú seguías. Pero tampoco habrá lágrimas en tu colchón, ni sonrisas fuera de él. Monotonía. No hay ilusiones, porque las has matado una a una. Empezaste como ninguno, acabaste como todos. Nadie, excepto tú, lo has sabido todo. Éramos las putas más grandes en la cama y los perros más fieles en la calle. Pero el perro tiene más cualidades que la de ser fiel, no sé por qué las descubriste tú solo. No habrá buenos días ni me harás las noches buenas. Ya no te tienes que esforzar, lo has ganado todo, yo me doy por vencida.

miércoles, 2 de abril de 2014

Perdiendo el tiempo a la vez que acabamos perdiéndo(nos).

'La primera vez que me metí en esta cama no pensé en que al día siguiente me levantaría a las 7, ni en qué aula serían las clases ni en el puto horario que no había mirado, ni en los malditos profesores, ni en que tendría que pararme a saludar a mucha gente que me aburre, ni en las miradas de las zorras que me odian, porque un chico hace mucho tiempo me prefirió a mí, y por las que cambié de ciudad, ni en las notas de los exámenes de septiembre que estaban a punto de salir. No. Sólo pensé que en semanas, como mucho un mes, él estaría aquí, y en el libro que le escribiría viéndole dormir, y en los desayunos, en el café que se quemaría, en todas esas películas que pondría mientras yo le eclipsaba la pantalla y en los paseos para justificar con fotos que se pudieran subir a algún sitio, su visita. Pero no. Ya me queda poco en esta cama. Y ya no pienso en nadie.' Felina_ana

La primera vez que me metía en esta cama pensé que sería la última noche que dormiría sola y que pasaría frío, que combatiríamos el frío de Burgos sin mantas; que me ibas a esperar a la puerta cuando saliera de clase, y que las 7 de la mañana no fueran las 7 si me despertaba contigo; que los profesores me importarían lo mismo que lo que pasara fuera de nuestra cama, que no tendríamos tiempo de saludar a nadie, ni tan si quiera de salir a la calle porque nos quedan muchas deudas pendientes en la cama; que las zorras que me odian, lo hagan más solo con cruzarse con uno de nuestros besos. Sí. Que tendríamos la oportunidad, la segunda, tercera, o cuarta, ya ni sé por donde vamos, de intentarlo de nuevo; de ponerle ganas y comérnoslas cada noche y en cada desayuno. Que entrar a la cocina sería declararnos la guerra, el sofá nuestra tregua y la cama la victoria; empezaríamos mil y una películas, como hasta ahora hemos hecho, para terminarlas nosotros; y sacarnos millones de fotos solo para que, cuando decidas abandonar como un cobarde, al menos yo, recuerde que en algún momento hemos sido felices. Que en algún momento, he sido feliz. Pero ahora solo quiero irme de aquí y no recordar que alguna vez me dormí esperando despertarme con un mordisco de 'buenos días'.

domingo, 9 de febrero de 2014

Aún recuerdo esa canción, de los dos. Éramos dos, era un volcán.

¿Alguien capaz de salvarme? ¿Capaz de sacarme de toda la mierda en la que me he metido? ¿De verdad? No. Nadie. ¿Acaso es fácil decir que estás bien? ¿Es fácil sonreír a estas alturas? ¿De verdad? No. Nunca.

Cuando te dan a elegir entre final o feliz, te planteas todo. Sólo una opción. Sólo una. Una. Demasiado poco para ti, ¿no? Me acojona reconocer cosas como esta. Pero reconozco, afirmo y desmiento. No soy capaz. No lo soy. No. Y tú mejor que nadie deberías saberlo. Qué cerca estuve de llevarlo bien.  Hace rato que no sé lo que es avanzar. Hace tiempo que estoy sola. Hace una eternidad que busco a alguien lo suficientemente inteligente que sepa regalarme una sonrisa sin esperar nada más. Una persona que sepa encontrarme a mí. Hace meses que te busco a ti. Pero no encuentro nada, como me pasa con todo. Soy un peso, en lugar de un regalo, y además, vengo con paquete, la mala suerte enganchada en cada milímetro de mi piel. ¿Quién quiere alguien así? ¿Quién quiere algo así?

Decidir si seguir o parar, cuando sólo depende de ti la respuesta no es malo. No sería malo si apostaras por ti. Por mí. Cuando la cuesta es una recta llena de monotonía, malas contestaciones y sueños sin cumplir, llega a ser peor que el propio Everest. Y créeme que he pensado en abandonar más de una vez, a ti te da igual y a mí no me importa. Perdóname. Si hubiera alguien cerca dispuesto a. Pero pierdo todo. Pierdo siempre. No todos podemos tener algo que cuidar. Algunos lo pierden por el frío. Otros por serlo.

Es más fácil acabar con todo cuando no eres nada. Cuando no eres nadie. 

Y escribir sigue siendo la forma más sencilla de huir, aunque no la única.






lunes, 13 de enero de 2014

Me conformo con bailar un rato con la felicidad.

Suficiente tiempo ha pasado ya. ¿Es necesario escribir en un día como hoy?


Llevo tiempo intentando pensar como comenzar con todo esto. Sé cómo y por qué empezó, pero todavía no me queda claro el cuándo. Y créeme que me muero por saberlo.


Setecientos días ¡vaya, qué número más pequeño cuando se habla de tiempo! Y más aún cuando ese tiempo está poco invertido en mi. ¿Sabes lo primero que se me viene a la cabeza? Hoy. Dos años atrás. Es increíble como funciona la mente humana seleccionando lo que quiere recordar y lo que no, y es que ahora mismo estaría dispuesta a describirte todo el tiempo compartido. En mi diario. Que ya no nuestro.

Todo lo que pensamos que no llegará  más allá de una noche, cuatro besos y dos sonrisas, llega más allá. Y tan allá. Mentiría si dijera que hay mucha diferencia entre el primero y el último, pero es que mi objetivo sigue siendo el mismo.Yo sólo quiero verte reír. Menuda estúpida. Las fuerzas no están niveladas. Es fácil sobrevivir cuando sabes que nadie te deja caer, pero aún es más fácil sabiendo que cuando estés en el fondo alguien bajará, y no a por ti, si no a quedarse contigo. Y que, cuando encontréis los cojones suficientes subiréis a la superficie. Pero para entonces yo no estaré. Yo no quiero estar.

Subir. Bajar. Subir. Bajar. Subir. ¿Y ahora? ¿Toca bajar de nuevo? Si me permites, deberíamos seguir subiendo porque en una de estas nos salimos del mapa. Y yo sería más feliz. Y el mundo sería menos triste. Y tú.

Y es que echar de menos es solo una virtud que nos queda a unas cuantas personas. Hablo de echar de menos de verdad. Cuando esto se extinga, nos llevaremos las manos a la cabeza. Nos preguntaremos el por qué. Y es ahí, entonces, cuando te enseñaré todo lo que has perdido en el camino. Si es que aún te interesa.

Pero mientras todo esto ocurra, y el fin del mundo se aproxime, procuraré que nos pille bailando, follando, riendo o cantando. Cualquier cosa que te haga reír, y que yo esté para verlo.

Yo ya no sé que contarte que no te haya contado ya. Ya no sé que besarte, que no te haya besado ya. Olvidarnos del tiempo perdido. Despertarme y ver que aún estás. Y entre todos los deseos que me quedan por cumplir, está el de verte dormir mientras suena esa canción. ¿Cómo era? 'Tantas risas esparcidas por ahí. Sales en todas al principio y en el fin.' Verte dormir, oírte respirar, sentirte a mi lado. Como esa primera vez. ¡Qué lejos suena y qué bonito! 

Y dicen que una persona es importante si en su paso por tu vida te ha dado tiempo a ponerle un grupo, una banda sonora. Tenemos grupo, y la banda sonora corre a cargo de de las cosquillas que nos quedan por reír. ¿Te das cuenta? Ya no suenas triste.

Sé que no escribo para nadie. No escribo para ti. Sigues sin enterarte de lo que pasa a tu alrededor. De que paso. Y ojalá alguien te lo enseñe. De verdad. Pero sé también que necesito escribirle a alguien toda la felicidad que siento al seguir a tu lado. Y no por nada especial, como lo era antes. Es que sigues consiguiendo todo lo que te propones conmigo, y sin mi. Soy suficientemente lista y me conozco tan poco, que si alguien consigue la mitad que tú, será en otra vida y cuando me reencarne en gata. Y tú, en gato.

¿Algo mejor que tú para celebrarlo? 





















Porque aunque no quieras escucharlo, sigue picando recordarte.


lunes, 2 de diciembre de 2013

Y aquí termina-empieza diciembre.

Hoy, tengo entendido, que ha llegado la hora de irme. Y esta vez tiene toda la pinta de ser la definitiva. No sé si cuando vuelva será a ti a quien escriba, o tenga la no-suerte de encontrar a alguien capaz de lograr la mitad que has conseguido tú de mi y que me deje cerrar los ojos para imaginarte.


O tal vez, ójala vuelva para contar que estamos juntos. No entiendo por qué no has acabado con toda la esperanza que se queda aquí para hacerme más difícil la subida.


De todas formas, seré 'esa' que no aparecerá en tu vida mientras te vea sonreír. Si eres feliz con lo que tienes sin contar conmigo, debería seguir tu ejemplo. No tengo ni puta idea si salir corriendo será lo mejor para salvarme, para escapar de todo esto. Porque ahogarme contigo es seguir salvándome a  mi misma. Pero tranquilo, entiendo que no sea nada del otro mundo aunque conmigo hayas viajado a otro mundo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Para tus 'quien quiera peces que se moje el culo'.

'Hemos dejado de mojarnos el culo por las cosas que hacen que la vida de una persona sea extraordinaria. Y son precisamente esas cosas las que nos hacen un poco inmortales: las que se quedan cuando nosotros nos hemos ido.


Mi pregunta es, ¿Cuál es vuestro pez? ¿Por qué hacéis las cosas? ¿Estáis haciendo todo lo que podéis? ¿Hace cuánto que no hacéis algo simplemente porque os da la gana? ¿Cuándo fue la última vez que hicisteis algo que os movió por dentro? Si desaparecieseis mañana, ¿por qué os recordarían? Espero equivocarme, pero es probable que recordéis mejor la última vez que os quejasteis por algo.


Os voy a pedir un favor: No os conforméis, nunca os acomodéis. Nunca deis algo por suficientemente bueno, porque entonces dejará de serlo. Siempre hay algo más allá de donde acaba nuestra nariz.'


Peces más bonitos y con más memoria he visto.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Muy cerca de tus pasos, para que no te caigas.

'Nos empeñamos en buscar la felicidad sin saber que es ella la que nos tiene que encontrar a nosotros', mentira y gorda. Nadie que no la tenga al lado puede ser feliz. Sí, hablo de ti, amiga. Pocas personas pueden usar ese nombre. Yo tengo la suerte, necesidad y alivio de poder hacerlo. Amiga. 







Que tengamos el récord del mundo en querernos, dice poco de nosotras, cualquiera puede hacerlo ¿no? Somos esas que planean y planean para luego hacer todo lo contrario; las que hacen listas de películas para no ver ninguna; las que compran ropa que nunca se ponen; las que prefieren una buena siesta en lugar de un día de piscina; esas que ignoran las opiniones de la gente; las que se encargan de comprar cada mínimo detalle para salir haciendo el carnaval cualquier día a cualquier hora; las que saben que ir andando a algún lugar con una botella de la mano tiene como consecuencia acabar borrachas en mitad del camino. Las mismas que hacen lo imposible por pasar el mayor tiempo posible juntas; las que se escriben cartas contando los años y las andadas que llevamos ya; a las que las encanta que 'no haya nada' como excusa para salir de fiesta y llegar a casa después de almorzar; las deportistas que planean levantarse pronto para salir a no-correr. Ellas, que tienen que salir vestidas iguales; ellas que se apoyan en las decisiones más idiotas porque saben que luego van a estar allí para tapar esas pequeñas cicatrices; las que lloran por echarse de menos, las que lo hacen de alegría por tenerla al lado; a las que los cumpleaños solo las importan para verse sonreír mutuamente. Aquellas que hacen todo lo no-moral, y, ¿sabéis qué? Por eso mismo son felices juntas, por eso mismo esa pequeña niña me hace tan feliz a mi. 


Pequeña, pero enorme. 





La próxima copa va por ti, por nosotras, María, por los abrazos que hablan, los momentos que marcan la vida, la calma. Y no dudes nunca que yo estaré muy cerca de tus pasos para que no te caigas, muy cerca y muy callada y así me vas contando. La próxima copa la tomamos juntas, como todo, como siempre.













Que juntas es posible.

Que juntas llegará.

domingo, 17 de noviembre de 2013

A la hora de siempre, en el sitio de siempre.

¡Joder! Y qué bonito era cuando venías diez minutos antes de la hora acordada porque: 'no podías aguantar más'. Los nervios de las primeras veces o los pequeños detalles que me cambiaron tanto. Me cambiaron digo, porque a ti te estropearon. Me arrepiento, sí, de pegarte toda aquella mierda en la que estaba metida. Con lo que podrías llegar a ser. Con lo que nos podríamos haber dado.

¿Y ahora? La pregunta de siempre, a las horas de siempre. Ahora solo salen las palabras para hundirnos un poco más. Y digo más, porque suficiente ahogados estábamos ya. Que te quiera no significa que no hayas cambiado, y no,  no me preguntes el por qué, porque si lo supiera hace ya tiempo que había desaparecido de tu vida, desaparecido de la única forma que puedo: ninguna. 

Supongo que tampoco puedo pedir que te replantees todo esto, ya no te puedo pedir nada. Fallos cometemos todos, y yo más que nadie, pero no a todos se nos da bien reprocharle, si a quien se lo dices es tu debilidad. En todos los sentidos. Por mucho que me odies, no me quieras, no te guste, sea poco o diferente. Diferente. Como todo. Como siempre. ¡Qué contradicción! Ya no tengo que gastar tiempo en valorar el que tú perdías por entenderme a mi. Porque ya no lo haces. Me limito a esperar a que el día menos pensado te atrevas a verme, a quedar, a querer entenderme durante 5 minutos, aunque aquellos nervios lleven desaparecidos tanto tiempo como tú. ¡Cómo cambia el cuento cuando deja de existir el lobo para dar paso a las lobas! Y es que yo siempre he sido más de ronroneos y caricias en las espalda.

Y tú conmigo, no te engañes.








martes, 5 de noviembre de 2013

Nota de autosuicidio.

Rozando los setecientos cincuenta días sin pensar en mi. Tal vez debería empezar a hacerlo otra vez. Debería, porque cada día son menores las ganas, las fuerzas y los ánimos para seguir. Simplemente para seguir. Hace tiempo que me da  igual si seguimos hacia delante o hacia atrás. Pero que sigamos. Otra vez hablando en primera persona del plural, otra vez hablando de nosotros. Sigo sin aprender.


Masoca. Masoca. Masoca. Masoca. Así, pasando las horas y los días repitiéndome que 'mañana será otro día', repitiéndome que 'mañana todo volverá a la normalidad'. Y a estas alturas, ¿qué es la normalidad? La normalidad eras tú. Eras. Ya ni eso es normal.


Lo siento, pero no puedo más. Cualquier día, cualquier locura. No sé por qué, pero aún sigo viva.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Un pasito para atrás, dos adelante.

A veces y a escondidas, siempre. Tengo grabado el sonido de tu risa a fuego en mi cabeza, y no sabes lo que ayuda recordarla cuando más lo necesito. No miento cuando digo que esto se acerca a tocar las estrellas. Se acerca cuando no estamos por debajo del suelo. El 'ya vendrán tiempos mejores', ha llegado. Y son inmejorables.

sábado, 12 de octubre de 2013

'La musa de mi música, princesa', decía.

¡Qué bonito e irónico a la vez es estar bien uno de cada cinco días! Convencida de aceptar que todo el mundo merece una segunda oportunidad, la doy. Doy todo. Probablemente dentro de ese 'todo el mundo' no esté yo. Probablemente sea así. 

Escribirte día sí y día también demuestra muchas cosas. Entre ellas que llevo cerca de dos años haciéndolo. ¿Y qué cojones importa el tiempo si no tienes con quien compartirlo? Y no es que no quiera, es que no puedo. Yo comparto, a pesar de no recibir lo mismo. El tiempo y el espacio son como hermanos gemelos. Y dicen que vas echando de más lo que un día has echado de menos. Y digo dicen. Porque no he echado de más nunca. No te he echado de más. Vivo echando de menos. 'Vivo' como se puede vivir haciendo eso. 

Yo tenía entendido que después de cometer un error, se intenta arreglar aquello que ha fallado. Ya veo que sigo viviendo en otro siglo. Ya da igual si falla algo, si se jode esto o si pierdes lo otro. Aún queda gente que necesita perder cosas para saber lo que tenía. Perder más cosas de las que ya están perdidas. Es fácil ser así cuando sabes que siempre va a estar quien quieres ahí. 

Al final no voy a saber si es bueno o malo estar lejos. Si de verdad debo esperar algo. Si todo el mundo merece esa oportunidad de la que tantos hablan. Si es más fácil seguir adelante con este plan detrás. Si me tengo que creer todo lo que dicen. Si ya no se tiene que cumplir lo que prometes. Si viajar en tren tantas horas no me va a hacer perder los papeles y la cabeza cualquier día. Si dar vueltas a las cosas es bueno sabiendo que acabarás pensando en la misma solución. Si esperar no me va a hacer desesperar. Si yo me merezco pensar en ti de verdad. O simplemente, si yo merezco algo.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sé tú por mi.

Y repetir. Repetir noches, días, tardes y siestas. Sobre todo eso. Siestas. Lo que me gustaba antes era saber que nadie lo entendía. Ahora soy yo la que no lo entiende, y perdóname, debo tener las ideas fuera de moda.


De un momento a otro lo vuelvo a entender. Un momento que dura el tiempo y el espacio que recorro para doblar la esquina y ver que estás. Bueno, ya no tengo claro si de verdad estás o son solo sueños. Últimamente sueño cosas tan reales que me superan los límites del sueño y la realidad. Tengo tantas ganas de que todo pase y me dé cuenta que es sólo un sueño. Una pesadilla. Tengo tantas ganas de ti, como tú de mi. Se respira en el ambiente cierta tensión, ya no sé si sexual. Nunca hemos sabido frenar antes de que fuera tarde y ahora no iba a ser menos, ahora es peor. Y si de algo estoy segura, por mucho que pienses lo contrario es que la distancia no divide las ganas, las multiplica. 

 

Eso hacemos, multiplicar(nos). Las circunstancias de esto no podían ser mejores, ni una pizca de aire entre tú y yo. Y de nuevo se vuelve a afirmar que las ganas estaban multiplicadas, y no solo por dos; y si no, que hablen las paredes, la mesa o la misma cama. Una suite de lujo, un bonito precipicio para caer un día tras otro. Para caer un día más, pensando si ese será el último. Al menos me consuela recordarlo viéndote dormir.


Y de vuelta sale una vocecilla de la radio que nos dice: 'Depués de terminar una relación todo se ve oscuro, pero después siempre llega algo mejor'. Y ¡joder! Parece que lo hacen a propósito. Todo encaja, y eso a nosotros no nos parece algo normal. Tenemos la espectacular suerte de que los planes salgan peor de lo contrario a lo que esperábamos, y oye, hasta yo me había acostumbrado a eso ya. Me acostumbro tarde, y ya sé que soy la chica perfecta en el momento equivocado y que no sé cómo lo hago para llegar tarde o demasiado pronto. Parece mentira, sabes que me encanta ser el jodido centro, pero de ti.


No entiendo. Lo siento. 'Te juro que no puedo más', sale de mi boca. Pero me da igual, sólo me dura un segundo.


Las estrellas fugaces se cumplen, eso lo sé desde hace unos cuantos días. Está claro. Esta(ba) claro. Hasta que volvió a pasar. Miedo. Excesos. Y ganas de correr. Muchas ganas de correr(se), y no hablo solo de mover las piernas rápido, como si alguien estuviera persiguiéndote.



Las estrellas fugaces están para pequeñas soñadoras imbéciles como una servidora. Y son eso, fugaces. Menos mal que siempre guardo un as en la manga.






lunes, 5 de agosto de 2013

Welcome eighteen.

Tan solo llevo unas horas siendo 'mayor de edad'. ¡Qué irónico! Yo, mayor de edad. A veces pienso que el tiempo pasa demasiado rápido. No me da tiempo a disfrutarlo. Pero solo a veces. El sábado, disfruté de mis últimos y primeros minutos como una enana. Una enana mayor. Lo mejor ha sido que todo esto no dependiera de mi. Que tengo suerte, aunque a veces se esconda la muy condenada. Tengo suerte de rodearme de lo peor de cada lugar, y no sabéis cómo me gusta forma parte de eso a lo que llamo 'lo peor'. Comerte una noche cualquiera no es lo mismo cuando lo haces acompañada; cuando lo haces con ellos. No tengo más palabras que un GRACIAS enorme, como vosotros. Creo, y solo creo, que esto no se puede superar. Tengo todo lo que quiero; bueno, relativamente.


Los diecisiete tienen pocos momentos verdaderamente importantes. Han sido jodidos, ¿para qué nos vamos a engañar? De estos espero lo mejor, y si no es posible, al menos lo menos malo posible. Y también te espero a ti.

Dos opciones.

'Que las pequeñas cosas no te engañen, son pequeñas pero no sencillas. Tienen trampa. Y es que esas pequeñas cosas no sirven de nada si no las compartes con alguien a quien quieres. Porque solo cuando las compartes, las pequeñas cosas pasan a convertirse en auténticas joyas. 

 

Las joyas de verdad no están en los museos ni en las cajas fuertes. Las joyas de verdad no brillan ni deslumbran. Las auténticas joyas no son las que te hacen más rico, son las que te hacen sonreír. 

 

Yo no me considero un tipo codicioso, no necesito muchas joyas. Me conformo con volver a sentirme vivo . Quiero volver a sentir que alguien se preocupa por mi. Quiero volver a sentir que hay alguien de quién me quiero preocupar. La felicidad es un arma de doble filo. No hay nada mejor cuando la tienes, pero si la pierdes, te quedas hecho polvo. Porque al final del día te das cuenta de que lo importante, seas un capullo o un iluminado, es que tienes dos opciones y hay que elegir. Puedes elegir la opción fácil: dejarte caer y hundirte; o puedes elegir la opción difícil: seguir buscando. Y entonces si tienes un poco de suerte, una de esas joyas pasará por delante para darte el valor necesario y volver a la superficie.'


                                                                                    Frágiles.

martes, 25 de junio de 2013

Good luck.

Me cuesta ponerme sentimental y todas esas mierdas que no me pegan nada, pero ¿en serio queda gente que necesita perder algo para saber que lo tenía? No me puedo creer que en este mundo aún quede gente así. ¿Qué pasa? ¿No han aprendido lo suficiente para darse cuenta de la importancia que tienen las cosas? ¿O tal vez ni siquiera saben que las cosas tienen importancia?

 

Esto no es demasiado relevante cuando se habla de eso, de cosas. Pero, ¿y cuándo lo hacemos de personas? Solo aparecen los típicos: 'era una buena persona', 'siempre se van los mejores'. ¿Solo es una buena persona cuando se va? ¿Qué pasa? ¿Acaso los mejores no les tenemos al lado día a día y no se lo recordamos? Pues señoras y señores bienvenidos al fantástico mundo de la hipocresía, del hijoputismo. Bienvenidos a un mundo de mierda en el que no te conocen por lo que eres ahora, te conocerán cuando  no estés por lo que has sido. En el momento aquel en el que te vas, es cuando te valoran. Tal vez no les es suficiente una vida entera para hacerlo, o a lo mejor, llegan tarde a todos lados incluso a darle las gracias y decirle que es el/la mejor antes de que sea tarde.


Afortunadamente yo conservo esa virtud. La virtud que te hace valorar lo que tienes ahora, en este mismo instante. Y hoy, veinticinco de junio, te doy las gracias y te digo que eres la mejor. Te quiero mamá.