martes, 5 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
Un pasito para atrás, dos adelante.
A veces y a escondidas, siempre. Tengo grabado el sonido de tu risa a fuego en mi cabeza, y no sabes lo que ayuda recordarla cuando más lo necesito. No miento cuando digo que esto se acerca a tocar las estrellas. Se acerca cuando no estamos por debajo del suelo. El 'ya vendrán tiempos mejores', ha llegado. Y son inmejorables.
sábado, 12 de octubre de 2013
'La musa de mi música, princesa', decía.
¡Qué bonito e irónico a la vez es estar bien uno de cada cinco días! Convencida de aceptar que todo el mundo merece una segunda oportunidad, la doy. Doy todo. Probablemente dentro de ese 'todo el mundo' no esté yo. Probablemente sea así.
Escribirte día sí y día también demuestra muchas cosas. Entre ellas que llevo cerca de dos años haciéndolo. ¿Y qué cojones importa el tiempo si no tienes con quien compartirlo? Y no es que no quiera, es que no puedo. Yo comparto, a pesar de no recibir lo mismo. El tiempo y el espacio son como hermanos gemelos. Y dicen que vas echando de más lo que un día has echado de menos. Y digo dicen. Porque no he echado de más nunca. No te he echado de más. Vivo echando de menos. 'Vivo' como se puede vivir haciendo eso.
Yo tenía entendido que después de cometer un error, se intenta arreglar aquello que ha fallado. Ya veo que sigo viviendo en otro siglo. Ya da igual si falla algo, si se jode esto o si pierdes lo otro. Aún queda gente que necesita perder cosas para saber lo que tenía. Perder más cosas de las que ya están perdidas. Es fácil ser así cuando sabes que siempre va a estar quien quieres ahí.
Al final no voy a saber si es bueno o malo estar lejos. Si de verdad debo esperar algo. Si todo el mundo merece esa oportunidad de la que tantos hablan. Si es más fácil seguir adelante con este plan detrás. Si me tengo que creer todo lo que dicen. Si ya no se tiene que cumplir lo que prometes. Si viajar en tren tantas horas no me va a hacer perder los papeles y la cabeza cualquier día. Si dar vueltas a las cosas es bueno sabiendo que acabarás pensando en la misma solución. Si esperar no me va a hacer desesperar. Si yo me merezco pensar en ti de verdad. O simplemente, si yo merezco algo.
jueves, 12 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
Sé tú por mi.
Y repetir. Repetir noches, días, tardes y siestas. Sobre todo eso. Siestas. Lo que me gustaba antes era saber que nadie lo entendía. Ahora soy yo la que no lo entiende, y perdóname, debo tener las ideas fuera de moda.
De un momento a otro lo vuelvo a entender. Un momento que dura el tiempo y el espacio que recorro para doblar la esquina y ver que estás. Bueno, ya no tengo claro si de verdad estás o son solo sueños. Últimamente sueño cosas tan reales que me superan los límites del sueño y la realidad. Tengo tantas ganas de que todo pase y me dé cuenta que es sólo un sueño. Una pesadilla. Tengo tantas ganas de ti, como tú de mi. Se respira en el ambiente cierta tensión, ya no sé si sexual. Nunca hemos sabido frenar antes de que fuera tarde y ahora no iba a ser menos, ahora es peor. Y si de algo estoy segura, por mucho que pienses lo contrario es que la distancia no divide las ganas, las multiplica.
Eso hacemos, multiplicar(nos). Las circunstancias de esto no podían ser mejores, ni una pizca de aire entre tú y yo. Y de nuevo se vuelve a afirmar que las ganas estaban multiplicadas, y no solo por dos; y si no, que hablen las paredes, la mesa o la misma cama. Una suite de lujo, un bonito precipicio para caer un día tras otro. Para caer un día más, pensando si ese será el último. Al menos me consuela recordarlo viéndote dormir.
Y de vuelta sale una vocecilla de la radio que nos dice: 'Depués de terminar una relación todo se ve oscuro, pero después siempre llega algo mejor'. Y ¡joder! Parece que lo hacen a propósito. Todo encaja, y eso a nosotros no nos parece algo normal. Tenemos la espectacular suerte de que los planes salgan peor de lo contrario a lo que esperábamos, y oye, hasta yo me había acostumbrado a eso ya. Me acostumbro tarde, y ya sé que soy la chica perfecta en el momento equivocado y que no sé cómo lo hago para llegar tarde o demasiado pronto. Parece mentira, sabes que me encanta ser el jodido centro, pero de ti.
No entiendo. Lo siento. 'Te juro que no puedo más', sale de mi boca. Pero me da igual, sólo me dura un segundo.
Las estrellas fugaces se
cumplen, eso lo sé desde hace unos cuantos días. Está claro. Esta(ba)
claro. Hasta que volvió a pasar. Miedo. Excesos. Y ganas de correr.
Muchas ganas de correr(se), y no hablo solo de mover las piernas rápido,
como si alguien estuviera persiguiéndote.
Las estrellas fugaces están para pequeñas soñadoras imbéciles como una servidora. Y son eso, fugaces. Menos mal que siempre guardo un as en la manga.
lunes, 5 de agosto de 2013
Welcome eighteen.
Tan solo llevo unas horas siendo 'mayor de edad'. ¡Qué irónico! Yo, mayor de edad. A veces pienso que el tiempo pasa demasiado rápido. No me da tiempo a disfrutarlo. Pero solo a veces. El sábado, disfruté de mis últimos y primeros minutos como una enana. Una enana mayor. Lo mejor ha sido que todo esto no dependiera de mi. Que tengo suerte, aunque a veces se esconda la muy condenada. Tengo suerte de rodearme de lo peor de cada lugar, y no sabéis cómo me gusta forma parte de eso a lo que llamo 'lo peor'. Comerte una noche cualquiera no es lo mismo cuando lo haces acompañada; cuando lo haces con ellos. No tengo más palabras que un GRACIAS enorme, como vosotros. Creo, y solo creo, que esto no se puede superar. Tengo todo lo que quiero; bueno, relativamente.
Los diecisiete tienen pocos momentos verdaderamente importantes. Han sido jodidos, ¿para qué nos vamos a engañar? De estos espero lo mejor, y si no es posible, al menos lo menos malo posible. Y también te espero a ti.
Dos opciones.
'Que las pequeñas cosas no te engañen, son pequeñas pero no sencillas. Tienen trampa. Y es que esas pequeñas cosas no sirven de nada si no las compartes con alguien a quien quieres. Porque solo cuando las compartes, las pequeñas cosas pasan a convertirse en auténticas joyas.
Las joyas de verdad no están en los museos ni en las cajas fuertes. Las joyas de verdad no brillan ni deslumbran. Las auténticas joyas no son las que te hacen más rico, son las que te hacen sonreír.
Yo no me considero un tipo codicioso, no necesito muchas joyas. Me conformo con volver a sentirme vivo . Quiero volver a sentir que alguien se preocupa por mi. Quiero volver a sentir que hay alguien de quién me quiero preocupar. La felicidad es un arma de doble filo. No hay nada mejor cuando la tienes, pero si la pierdes, te quedas hecho polvo. Porque al final del día te das cuenta de que lo importante, seas un capullo o un iluminado, es que tienes dos opciones y hay que elegir. Puedes elegir la opción fácil: dejarte caer y hundirte; o puedes elegir la opción difícil: seguir buscando. Y entonces si tienes un poco de suerte, una de esas joyas pasará por delante para darte el valor necesario y volver a la superficie.'
Frágiles.
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